Comprender los Acordes a través de su estructura interválica
Muchos estudiantes de guitarra aprenden acordes como si fueran simples dibujos sobre el diapasón. Sin embargo, una forma mucho más eficiente de aprender consiste en comprender la estructura interválica que hay detrás de cada acorde. Cuando entendemos qué grado estamos tocando y cómo se relaciona con la tónica, los acordes dejan de ser formas aisladas y pasan a formar parte de un sistema lógico.
Tomemos como punto de partida un acorde Mayor Séptima (Maj7), cuya estructura es:
1 – 3 – 5 – 7
Es decir:
- Tónica (1)
- Tercera mayor (3)
- Quinta justa (5)
- Séptima mayor (7)
A partir de esta estructura podemos generar otros acordes modificando solamente una nota a cada nueva combinación.
De Mayor Séptima a Séptima Dominante
Si tomamos el acorde Mayor Séptima y descendemos un semitono la séptima mayor, ésta se convierte en séptima menor (♭7).
La estructura resultante será:
1 – 3 – 5 – ♭7
Y obtenemos un acorde de Séptima Dominante (7).
Observemos que el acorde sigue conservando la tercera mayor y la quinta justa. Solamente cambió la séptima.
De Séptima Dominante a Menor Séptima
Ahora partimos de la estructura:
1 – 3 – 5 – ♭7
Si descendemos un semitono la tercera mayor, ésta pasa a ser tercera menor (♭3).
La nueva estructura será:
1 – ♭3 – 5 – ♭7
Y obtenemos un acorde Menor Séptima (m7).
Nuevamente, sólo cambió un grado de la estructura.
De Menor Séptima a Semidisminuido
Partiendo de:
1 – ♭3 – 5 – ♭7
Si descendemos un semitono la quinta justa, ésta se transforma en quinta disminuida (♭5).
La estructura resultante será:
1 – ♭3 – ♭5 – ♭7
Y obtenemos un acorde Semidisminuido (m7♭5).
Una vez más, la transformación se produce por la modificación de una sola nota.
Pensar en intervalos en lugar de dibujos
Este enfoque tiene una gran ventaja pedagógica. En lugar de memorizar decenas de posiciones como elementos independientes, el guitarrista aprende a reconocer qué grado está modificando y qué efecto armónico produce ese cambio.
De esta manera:
- Maj7 = 1 – 3 – 5 – 7
- 7 = 1 – 3 – 5 – ♭7
- m7 = 1 – ♭3 – 5 – ♭7
- m7♭5 = 1 – ♭3 – ♭5 – ♭7
Cada acorde surge del anterior mediante una pequeña alteración interválica.
Reflexión final
Cuando estudiamos acordes desde la perspectiva de los intervalos, dejamos de depender exclusivamente de la memoria visual. Comprendemos qué estamos tocando, por qué suena de determinada manera y cómo transformar una estructura en otra casi de forma inmediata.
La verdadera libertad en el instrumento no surge de memorizar más dibujos, sino de entender las relaciones que existen entre las notas. Cuanto más clara sea nuestra comprensión de los intervalos, más sencillo será construir, analizar y utilizar acordes en cualquier contexto musical.
Comprender las tensiones a través de pequeñas modificaciones
El mismo concepto puede aplicarse a los acordes con tensiones.
En este ejemplo partimos de una estructura sin quinta, con tónica en la quinta cuerda, donde se mantienen constantes los siguientes grados:
1 – 3 – ♭7
La única nota que se modifica será la novena.
Acorde de Novena (9) o 7(9)
La estructura inicial es:
1 – 3 – ♭7 – 9
Este acorde puede encontrarse escrito simplemente como 9 o como 7(9), ya que contiene la estructura de séptima dominante más la novena.
Acorde de Novena Bemol 7(♭9)
Si descendemos la novena un semitono, obtenemos una novena bemol (♭9).
La estructura pasa a ser:
1 – 3 – ♭7 – ♭9
Observemos que todas las demás notas permanecen iguales. Solamente cambia la tensión.
Acorde de Novena Aumentada 7(♯9)
Si desde la novena natural ascendemos un semitono, obtenemos una novena aumentada (♯9).
La estructura resultante será:
1 – 3 – ♭7 – ♯9
Nuevamente, la diferencia entre los tres acordes radica únicamente en una nota.
Una misma base, diferentes colores
Este ejemplo demuestra que muchas veces no es necesario memorizar nuevas posiciones como elementos independientes. Comprendiendo qué grado está siendo alterado, podemos identificar rápidamente la función y el color sonoro de cada acorde.
7(9) = 1 – 3 – ♭7 – 9
7(♭9) = 1 – 3 – ♭7 – ♭9
7(♯9) = 1 – 3 – ♭7 – ♯9
La estructura principal permanece estable y solamente se modifica la tensión. Este modo de pensar permite comprender los acordes desde su construcción interválica y no únicamente desde su forma visual sobre el diapasón.
Tanto en los acordes con séptima como en los acordes con tensiones, la comprensión interválica permite reconocer que una pequeña modificación de un grado puede producir un cambio importante en el carácter armónico. Pensar en funciones e intervalos, más que en dibujos aislados, favorece una comprensión más profunda del instrumento y de la armonía.



Comentarios
Publicar un comentario